

TRAS LOS GORILAS DE MONTAÑA ENTRE "TES", "ACHES" Y "PES".
El barco que nos tenía que llevar por el lago Kivu desde Gisenyi hasta Kibuye (o era a Kagano, no lo recuerdo) se había averiado. Nos encontrábamos atrapados en un hotelazo en la frontera entre Rwanda y la República democrática del Congo, matando las horas como podíamos en los tiempos cavernarios en que los smartphones no existían, al menos en España. A unos cientos de metros se divisaban las mansiones de los ricos congoleños que no se avergüenzan de aparentar lo que tienen























