

LOS GORILAS DE MONTAÑA.
El barco que nos tenía que llevar por el lago Kivu desde Gisenyi hasta Kibuye (o era a Kagano, no lo recuerdo) se había averiado. Nos encontrábamos esperando en un hotelazo en la frontera entre Rwanda y la República democrática del Congo. A unos cientos de metros podíamos ver las mansiones de los ricos congoleños y extranjeros que no se avergonzaban de aparentar lo que tenían, que era mucho, en medio de la miseria reinante, y todo fruto de la explotación de los recursos nat























